Berta de Curzón fue conquistada por Luisa Teresa que, en 1884 entra al noviciado en Montlucon. Berta no pudo acompañar a Luisa Teresa cuando murió. Pero una vez que se encontraba orando un 8 de septiembre de 1885 en la Capilla de Montlucon donde el Sagrado Corazón se manifestó y tuvo la gracia de oír a Luisa Teresa, quien se le apareció a la izquierda del altar de la Casa Madre, pronunciar de rodillas en actitud orante, la oración:
“¡Oh Jesús! vida eterna en el seno del Padre, vida de los hombres hechos a tu semejanza, por tu amor da a conocer, revela tu corazón”.
Berta se colocó como segundo nombre el de Teresa; era activa, dinámica devorada por el celo apostólico y queriendo reparar y promover la gloria del Sagrado Corazón. Esta mujer fue una de las que encabezó la misión enviada por la superiora para poner por primera vez los pies en El Salvador.

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